La adaptación es una de las principales respuestas de los seres vivos ante la aparición de nuevas condiciones ambientales. De acuerdo con el concepto de adaptación local (Williams, 1966) los genotipos de una población tendrán una eficacia biológica superior en su hábitat local frente a genotipos procedentes de otros ambientes. En teoría, una alta diversidad genética y la heterogeneidad ambiental favorecen las condiciones para la adaptación local. Por el contrario, si la variación genética de la población es reducida, existe flujo genético continuo entre poblaciones o se dan cambios temporales en la calidad del hábitat, la adaptación local verá reducidos sus efectos. Finalmente, estudios recientes han demostrado que el tamaño poblacional afecta directamente a la capacidad de adaptación local de la especie, siendo ésta facilitada por tamaños de población mayores.

El modelo de distribución de especies conocido como “centro abundancia” (Brown, 1984),predice que las especies tendrán una mayor abundancia en el centro geográfico de la distribución de la especie y que sus tamaños poblacionales serán menores a medida que se alejan de las condiciones del óptimo. Como consecuencia de ello, se espera que las poblaciones periféricas tengan una menor diversidad genética y mayor diferenciación genética frente a las poblaciones centrales.

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Existe un intenso debate sobre si las poblaciones en los límites de distribución de una especie deben ser conservadas. Por ello resulta necesario valorar su potencial evolutivo. Dependiendo de la diversidad genética que contengan y sus patrones demográficos, las poblaciones periféricas, podrían jugar un papel importante en la respuesta de las especies al cambio climático.

El papel del flujo genético de poblaciones centrales grandes hacia poblaciones periféricas también es un tema ampliamente debatido. Por un lado, este flujo puede ocasionar una disminución de la adaptación local y de la expansión del nicho debido a la introducción de genes mal adaptados a las condiciones de los ambientes periféricos. No obstante, también puede generar un incremento del tamaño efectivo y de la eficacia biológica contribuyendo incluso a la expansión del rango. Por otra parte, el flujo genético entre poblaciones periféricas, puede proporcionar nuevas combinaciones genéticas adaptativas e incrementar la diversidad sobre la que puede actuar la selección.

La alta montaña representa un escenario de estudio muy interesante para los estudios de adaptación local debido a dos motivos: 1) la gran cantidad de biodiversidad existente en este tipo de hábitat y 2) la existencia de un gradiente altitudinal que pone gradualmente fin a las condiciones ambientales que permiten la presencia de las especies, provocando presiones selectivas en una escala relativamente pequeña. Además, en el contexto del cambio climático, se pronostica que habrá una notable reducción del hábitat disponible para las comunidades vegetales de alta montaña, encontrándose éstas entre las que presentan una mayor vulnerabilidad al cambio climático.

Silene ciliata Pourret (Caryophyllaceae) es una especie de distribución circunmediterránea que, en el territorio nacional, aparece en áreas montañosas por encima de los 1100 m de altitud en Pirineos,Cordillera Cantábrica, Sistema Ibérico y Sistema Central. Su sistema de reproducción mixto y el corto alcance de su dispersión de semillas favorece la aparición de patrones de adaptación local. Debido a esto y a que el género Silene se considera a día de hoy como un sistema modelo en ecología, esta especie constituye un excelente caso de estudio para el proyecto AdAptA.

Referencias:

Brown JH, 1984. On the relationship between abundance and distribution of species. The American Naturalist 124: 255–279.

Williams GC, 1996: Adaption and Natural Selection. Princeton University Press, New Jersey. 313pp